Día dedicado a los castillos de Luis II, el Rey Loco, sin necesidad de cargar con el equipaje: se hace desde Garmisch-Partenkirchen, donde dormimos dos noches. Toma el autobús de línea hasta Hohenschwangau, donde se alzan uno frente a otro los dos castillos más famosos de Baviera. Hohenschwangau, el castillo de infancia de Luis II, reconstruido por su padre Maximiliano II, es donde el futuro rey creció rodeado de las leyendas medievales que después inspirarían su gran obra. Neuschwanstein, iniciado en 1869 y nunca terminado, mezcla los estilos románico, gótico y bizantino en homenaje a las óperas de Wagner: el llamado "rey de los cuentos de hadas" murió en extrañas circunstancias en 1886, y el castillo abrió al público apenas siete semanas después, convirtiéndose con el tiempo en una de las imágenes más reconocibles de Alemania —e inspiración confesa del Castillo de la Bella Durmiente de Disney—. Ten en cuenta que las colas para entrar al castillo pueden ser largas en temporada alta, te recomendamos reservar las entradas con antelación. La pequeñas ciudad medieval de Füssen vale la pena para comer algo, beber una buena cerveza o dar un paseo. Puedes regresar en autobús a Garmisch-Partenkirchen, o bien tomar un tren por las montañas del Tirol. Noche en Garmisch-Partenkirchen.